Punto cr o punto com: cómo elegir el dominio de su negocio
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Es de las primeras decisiones y de las que más se toma al apuro, normalmente mientras alguien más espera del otro lado de la llamada. Vale la pena dedicarle cinco minutos, sobre todo porque hay una diferencia de precio que casi nadie menciona antes de cobrar.
La diferencia de precio es grande
Un .com ronda los quince dólares al año, y con eso ya está: se renueva
anual y sigue costando parecido. Un .cr cuesta bastante más —del orden
de varias veces eso— y el .co.cr queda en medio.
No son montos que quiebren a nadie, pero sí conviene saberlos de antemano, porque es un costo que se repite todos los años y que lo cobra un tercero, no la agencia. Si alguien le pasa una cotización de sitio web sin decirle cuánto va a pagar de dominio al año, pregunte antes de firmar.
Los precios exactos cambian según el registrador y el año. Lo que no cambia es el
orden: .com barato, .cr caro. Búsquelo el día que vaya
a comprar, no confíe en un número que leyó en un blog — este incluido.
¿Google prefiere alguno?
Esta es la parte donde hay más humo vendido. La respuesta honesta: un dominio de
país como .cr le da a Google una señal de que el sitio apunta a Costa
Rica. Un .com es neutral, no está en desventaja, y la ubicación se
comunica igual por otras vías que pesan más.
En la práctica, lo que de verdad lo posiciona en búsquedas locales es otra cosa: la ficha de Google, que el contenido del sitio hable de su zona, y que otros sitios costarricenses lo mencionen. Comparado con eso, la extensión del dominio es un detalle menor.
Nadie va a rankear por tener .cr si el sitio está vacío, y nadie se
queda fuera por tener .com si está bien hecho.
Entonces, ¿cuál conviene?
El .cr tiene sentido si
- Su negocio es exclusivamente local y quiere que se note a primera vista.
- El
.comque quiere ya está tomado y el.crestá libre. - Le importa que la dirección se vea inequívocamente costarricense.
El .com tiene sentido si
- Quiere la opción de vender fuera algún día, aunque hoy no sea el plan.
- El presupuesto está apretado y prefiere ese dinero en otra parte.
- La gente va a escribir la dirección de memoria. Es la extensión que todo el mundo teclea por defecto, y ahorra confusiones al dictarla por teléfono.
Si puede pagar los dos, la jugada tranquila es comprar ambos, usar uno como principal y redirigir el otro. Así nadie le compra después la versión que le falta. Pero no es obligatorio, y no lo haga solo porque alguien se lo vendió como urgente.
Lo que importa más que la extensión
Después de ver bastantes casos, esto pesa más que elegir entre .cr y
.com:
- Que se pueda dictar por teléfono. Si tiene que deletrearlo o explicar dónde va un guion, es un mal dominio. Los guiones y los números se pierden siempre.
- Que sea corto. Dos o tres palabras. Lo que no se recuerda no se escribe.
- Que aguante un cambio de rumbo. Si le pone el nombre de un producto y mañana vende otra cosa, el dominio queda viejo. El nombre del negocio envejece mejor.
El detalle que de verdad importa: a nombre de quién queda
Aquí es donde hay que poner la atención, y no en la extensión.
El dominio tiene que quedar registrado a nombre suyo, con su correo como contacto del registrante. No a nombre de la agencia, no del sobrino, no del diseñador que le hizo el logo. Da igual quién lo compre materialmente o quién lo pague: el titular debe ser el dueño del negocio.
La razón es simple. Si mañana quiere cambiar de proveedor y el dominio está a nombre de otro, necesita que esa persona coopere. Cuando la relación terminó mal —que es justamente cuando uno quiere cambiar de proveedor— eso se pone feo. Se han visto negocios que terminan comprando un dominio nuevo y perdiendo todo el posicionamiento que habían acumulado.
Pregunte esto antes de contratar: «¿A nombre de quién queda el dominio, y cómo hago para acceder a la cuenta donde está?» Una respuesta clara es buena señal. Una respuesta vaga, o un «no se preocupe por eso», es la señal contraria.
Lo mismo aplica al alojamiento y a la ficha de Google. Pagar por algo no sirve de nada si no puede entrar a administrarlo el día que lo necesite.